La historia de Ciresa empieza en 1927 cuando Giovanni Ciresa, que tenía solo 25 años, se dedica a recoger el queso fresco que se producía en Valsassina, para seguir posteriormente todas sus fases de maduración.
Es un trabajo que Giovanni Ciresa hace con gran pasión y muchos sacrificios. En 1932, ya había construido un depósito cerca de su casa. Se trata de la primera unidad productiva de Ciresa Formaggi.
La actividad tiene éxito y ahora Giovanni Ciresa puede contar también con la colaboración de sus hijos Vittorio y Alfredo.
Había llegado la hora de crecer. Se empieza a construir en Bindo la nueva fábrica que representa, ya con una idea empresarial, las exigencias de productividad y coordinación operativa de la empresa.
Con el nuevo depósito de Sondrio, se desarrolla el proyecto de una moderna red de distribución, que hoy incluye varios centros logísticos de propiedad de la empresa, situados en diferentes provincias italianas.
La nueva unidad de Sondrio permite, de esta manera, ampliar el radio de acción de Ciresa.
Hoy Ciresa comparte la misma filosofía de su fundador, que se basa en el mantenimiento de las tradiciones, innovación y dedicación al trabajo. Estos valores son los que nos permiten ganar los desafíos futuros y obtener la confianza del mercado mundial.
Ya hemos superado las fronteras nacionales, que al comienzo de la actividad parecían inalcanzables. El mundo se convierte en un vasto territorio que explorar y la globalización es una extraordinaria oportunidad de crecimiento: Estados Unidos, Rusia, China, Japón y Australia parecen cada vez más cerca de Introbio.
El sueño de un hombre y de su familia continúa en el respeto de la tradición, integrándose con la conciencia que innovar no solo es la mejor manera para estar en el mercado, sino que es esencial para ganar los desafíos que el mercado mismo propone cada día.